Mariano ¿Paciencia?

Mariano ¿Paciencia? ¿perdona? pero... ¿Qué qué has hecho tú o tu Gobierno para que yo, para que nosotros, confiemos en ustedes? Nos pides paciencia, pero señor Mariano ¿Qué paciencia puedo tener con una persona que falta a su palabra? ¿Crees que se puede confiar en ella? Usted se vendió como la solución a la crisis, hace ya casi año y medio y sigo esperando pacientemente a que cumpla su palabra, sus promesas, ¿A qué espera?
Mariano ojala pudiéramos confiar en ti o en tus ministros… Pero yo confío en los valientes, en los que dan la cara y van con la verdad, y usted y su Gobierno parece no ser de ese tipo de gente. Lleváis dieciséis meses de Gobierno y vamos de mal en peor, ni una promesa cumplida, cada vez más paro, más pobreza,  y la culpa según ustedes era del otro, de Zapatero. Perdonen ustedes si los ofendo, pero eso para mí eso se llama cobardía, echar la culpa siempre al otro, y lo más grave no es eso, es que ustedes mismos, los que tenías la “pócima” contra la crisis, los que teníais la solución a los problemas de los ciudadanos españoles, en realidad, no tenéis ni idea de cómo solucionarlos y estáis dando palos de ciego.
Por todo, señor Mariano, como se digna a pedirnos paciencia. De hecho, creo que la sociedad española está teniendo demasiada paciencia con usted y su Gobierno.

Palabras falsas, palabrería

Hoy día me doy cuenta como cada vez más la palabra carece de valor. En un mundo de egoísmos y de apariencias las palabras cada vez significan menos, se usa más a la ligera sin pensar en los demás y en nuestro propio interés (promesas rotas, te quiero falsos, etc.).
Estas falsas palabras, vacías, llenas de egoísmo son las que nos hacen desconfiar cuando nos la dicen de verdad, por esa experiencia pasada somos reticentes a creerlas. El tiempo es el único sabio que te demuestra si esas palabras están dichas desde corazón,  con sentimiento y no se convierte en simple palabrería barata, en promesas rotas.
Por eso en esta vida no te fíes de las palabras, de la primera persona que te diga palabras bonitas, fíate del que te demuestre esas palabras bonitas día a día con hechos.
¡Suerte! Espero que no tengas muchas palabras falsas, palabrería en tu vida.