Carta de una chica de 18 años con cáncer.

Me he pasado toda la vida pensando que era lo importante. Para mí lo más importante era tener la ropa que quería, tener las mejores vacaciones, las mejores fiestas...era tan materialista que ni siquiera me importaba que mis padres trabajaban todos los días a todas horas solo para que yo pudiera tener las mejores cosas.
El día que me diagnosticaron cáncer todo eso cambió. Deje de pensar en lo que quería, y empecé a valorar lo que tenía.
Hoy me despido de vosotros, me despido de los que me apoyaron, me despido de los que me criticaron, de los que me amaron, de los que me acompañaron todo este tiempo, pero sobre todo me despido de vosotros, papá y mamá.
Me habéis enseñado todo en la vida...me habéis enseñado a andar, a leer, a escribir, a montar en bici...he pasado dieciocho años aprendiendo de vuestros aciertos y errores, habéis hecho que crea en los Reyes Magos, en Dios y hasta en el Ratoncito Pérez, pero ¿sabéis qué? todas esas cosas lo habéis sido vosotros, vosotros erais mis Reyes Magos, mi Ratoncito Pérez, erais mis Dioses, erais todo lo que yo quería ser cuando fuera mayor.
Sé que vosotros daríais la vida por mi felicidad, yo hoy doy mi vida por vuestra felicidad por eso no quiero que derraméis ni una lágrima por mí porque yo voy a estar bien, desde aquí abajo vais a seguir cuidándome como cada día, voy a sentir cada beso en la frente antes de dormir, ese desayuno preparado por la mañana, ese plato de lentejas que tanto odiaba, pero sobre todo voy a seguir sintiendo que cada día os necesitaré.
Gracias por hacerme sentir que la vida solo hace falta un sentimiento para vivirla y es el AMOR.

Ahora dame el abrazo más grande del mundo porque me voy en un viaje del que nunca volveré...os espero ahí arriba con los brazos abiertos, y recordad que me voy de vuestro lado pero nunca de vuestro corazón.'
Autora desconocida

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